El pasado domingo, en las calles de la ciudad de Berisso, concluyó la Fiesta del Inmigrante que se lleva a cabo todos los años. Terminó con un desfile de las distintas colectividades mostrando sus danzas típicas y sus increíbles trajes, y cada comunidad tuvo un stand donde ofrecía comidas y bebidas. Alemania se ganó toda la atención del público ya que el país de la cerveza no paraba de vender esta bebida; filas de cola de decenas de personas se armaban para poder comprarla. Tal es así que alrededor de las últimas horas de la jornada, cuando todo estaba finalizando, la gente ya tenía varios vasos consumidos y comenzaron a desinhibirse. De repente, cuando la música se escuchó un poco más fuerte, un señor vestido de alemán se levantó de silla y comenzó a agarrar de las manos a la gente para bailar, armaron una gran ronda y bailaron con sus cervezas en la mano. Después de haberlos visto correctos y con su vestimenta impecable, con toda la cerveza que habían consumido y la música como compañera, los alemanes terminaron siendo muy divertidos y le agregaron un momento muy alegre al cierre de la Fiesta del Inmigrante.