miércoles, 22 de octubre de 2014

Apodando nuevos rostros




  ¿Te preguntaste de dónde surgieron los apodos que todavía utilizamos?
  ¿Por qué las personas que nacieron en determinados país y luego migraron a Argentina llevan tal o cuál sobrenombre?










En la actualidad muchos inmigrantes latinoamericanos sufren de discriminación. Eso se ve a través de adjetivos descalificativos. La situación económica -en su mayoría pobreza-, el color de  piel, la tonalidad y hasta la nacionalidad se han convertido en insultos y agresiones por parte de los argentinos. Negro, bolita, entre otras cosas, han sido agravios acompañados de frases como "volvete a tu país".

La historia nos deja ver que no siempre fue así. Tano, Gringo, Gallego Pirata parecen ser palabras ya asentadas dentro de la sociedad actual, pero sus orígenes se relacionan no con la intención de dañar, sino con los distintos países de donde migraban las personas instaladas en Argentina.

(Foto: Taller de Fotografía e Identidad de Berisso)
Sin darle importancia a sus nombres y mucho menos preguntarle si estaban de acuerdo, la población de nuestro país fue tildando con distintos apodos a los "recién llegados".

Como la mayoría de las personas italianas migraban de Nápoles, del gentilicio napolitanos, se fue variando hasta transformarlos en tanos. Lo mismo sucedió con la palabra gallegos. Esta encuentra su significado al creer que todos los migrantes españoles provenían de Galicia.

Del concepto de idioma griego, nace la palabra gringo. Tildando así a colectividades cuya lengua era difícil de comprender.

Piratas -en cambio- no se relaciona con ningún lugar de Inglaterra. Era la cualidad o el defecto -según quién lo juzgue- que los argentinos encontraban a la hora de poner un apodo a las poblaciones inglesas. Durante épocas en las que los barcos eran la base del transporte, Inglaterra era considerada  la dueña de los mares y de allí surgía el adjetivo.

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