![]() |
| Foto actual de la "Mansión Obrera", Calle Nueva York y Pasaje Wilde |
Actualmente la “Mansión” ya no es el conventillo que supo ser a principios de siglo, donde los cuartos eran alquilados por quienes decidían instalarse allí, hoy es el refugio de familias humildes, que se apropiaron de los espacios, rompieron con la arquitectura, arrancaron las viejas chapas y dejaron que la corrosión hiciera desaparecer los vivos colores.
Los estéticos faroles, que más de una vez fueron testigos de historias de amoríos hoy están reemplazados por simples botellas de plástico y el pasaje Wilde, atravesando la Mansión, se encuentra con mucha basura sobre el adoquinado que es el registro vivo de las huellas de aquellos inmigrantes que solían caminar a diario.
El conjunto de viviendas que se denominó “Mansión” en 1920 fue financiado por la Unión Popular Católica y construido por la Comisión Nacional de Casas Baratas. El objetivo primordial de estos lugares era dar hospedaje a los inmigrantes que trabajaban en los frigoríficos Swift y Armour. La idea de combinar las viviendas individuales dentro de un espacio colectivo se concretó parcialmente.
Las pensiones implementaron el sistema de “camas calientes”, porque los trabajadores se turnaban para dormir, debido a que los dos frigoríficos tenían tres turnos de labor, de manera que, los de la mañana llegaban a las habitaciones de la pensión para levantar a los del turno tarde y cuando éstos terminaban el trabajo, hacían lo mismo con los trabajadores nocturnos.
Obviamente teniendo en cuenta las condiciones de hospedaje, la higiene era mala, pero no tanto como en las fábricas; las habitaciones y baños se encontraban sucios y sin ventilación por lo que generaban focos infecciosos. De aquí entonces nace la falsa idea de llamar a este sitio “Mansión Obrera” ya que no contenía ni contiene ningún tipo de comodidad o lujo para quienes viven allí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario