El club Vostok es la sede actual de los inmigrantes Bielorrusos en la ciudad de Berisso. Ubicado en la esquina de 13 y 165 tiene las puertas abiertas a todo aquel que lo quiera conocer o formar parte de la comunidad.
Tomó forma en el año 1942, a finales de la segunda guerra mundial. En sus comienzos inmigrantes de muchas colectividades como lituanos, ucranianos polacos rusos y bielorrusos compartían la sede. Luego en el año 1956 el club se refundo y se pasó a llamarse club Vostok colectividad Bielorrusa y los inmigrantes de otros países fueron formando sus propias colectividades.
Cuando la sede comenzó a tener vida, los miembros de la colectividad querían conservar su cultura para las próximas generaciones. Se brindaban clases de idiomas, pintura, teatro y danza también se reunian a jugar al ajedrez y a tocar sus instrumentos musicales. A pesar de que había inmigrado hacia Argentina pretendian seguir sintiéndose Bielorrusos. Necesitan traer un poco de lo que habían dejado allá, para aca.
A lo largo de los 73 años, que se cumplieron este año, el club Vostok tuvo diferentes cambios. Actualmente solo se brindan clases de danzas, que es lo que mantiene viva a la comunidad y lo que más trasciende en el público, para nenes desde 5 años hasta personas mayores de 70 años. Este año se refundo el conjunto de los mayores la cual tiene el nombre de “Chaika” mientras los más chiquitos se hacen llaman “Bielka”. A pesar de que no se están dando clases del idioma, tratan de no perderlo e intentar enseñar las palabras básicas. Justamente con lo poco que saben del idioma este año los chicos tuvieron la posibilidad de viajar a Bielorrusia a un festival que se hace cada cuatro años en donde llaman a participar a distintas colectividades bielorrusas del mundo.
Durante todo el año los miembros de la comunidad esperan con ansias la fiesta de las colectividades, que es el momento donde se muestran al público y atraen a la gente de todas las edades para que se sumen a bailar, a pesar de no ser descendientes de bielorrusos.
En la sede los miembros de la comunidad se juntan para los ensayos de las danzas, también cocinan las comidas típicas de su país que las venden al público por encargo. No pierden algún momento para juntarse y hablar un poco de sus raíces, contar historias o hablar sobre la situación actual de Bielorrusia.
La comunidad bielorrusa busca relacionarse con el resto de las colectividades, no cerrarse entre ellos mismos, es por esto que en sus eventos, miembros de cualquier otra colectividad son invitados y asisten a compartir momentos juntos. Porque más allá de que país sean los mantiene unidos el hecho de ser inmigrantes.

El club Vostok es un lugar sencillo, y acogedor. En la entrada un mural colorido llama la atención con pinturas donde muestran las poses de los bailes típicos. En el lugar se encuentran retratos de los participantes de la comunidad bailando en algún evento. También hay fotos de Bielorrusia que fueron pegando a lo largo de los años por las paredes. Antes de ingresar al salón de baile se encuentra un pequeño vestuario en donde cuelgan los trajes que utilizan para bailar, a simple vista bastante calurosos pero hermosos y muy delicados.

Con mucha amabilidad y con ganas de mostrarme qué es lo que sucede dentro del club, la profesora de los jóvenes Sabrina Ojeda Pawlowicz y su tío el cofundador de la sede, me llevaron hacia el único salón del club en donde se realizan los ensayos.
Con un espejo enorme y un pequeño escenario para sus shows nenes de todas las edades practicaban muy concentrados una coreografía con la intención que salga a la perfección. Comenzaba la música y al poco tiempo la profesora la frenaba para corregir algún error. Eran como 20 chicos aprendiendo esa difícil danza pero se les notaban las ganas de aprender que tenían. Un poco más atrás estaba el asistente de la profesora encima del escenario ayudando a unas nenas de apenas 8 años a practicar los pasos.
El club solo abre los días viernes y sábado para poder ensayar. A fin de año, en el mes de diciembre, realizan una muestra en su escenario en donde todo aquel que quiera pasar a disfrutar de sus danzas está más que invitado y pueda apreciar el orgullo que sienten sus miembros por ser la única comunidad bielorrusa de Latinoamérica.

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