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Los frigoríficos de Berisso fueron los sitios más transitados por los trabajadores inmigrantes durante el siglo XX. Hoy lejos están de eso, olvidados en el medio de un lugar en el que sólo quedan historias.
El recorrido de la calle Entremuros, al cruzarse con Marsella, muestra el deterioro y abandono del paso de los años.
El primer frigorífico que llegó a Berisso en 1904 se llamaba La Plata Cold Storage Co. En 1911 pasó a manos de la Compañía Swift de La Plata. Más tarde, en 1915, se instaló el Frigorífico Armour S.A.
En la década del cuarenta, en tiempos de guerra y en consecuencia de máxima actividad en los frigoríficos, llegaron a trabajar quince mil operarios.
Los vecinos recuerdan ver pasar a los trabajadores por las calles de los alrededores, vistiendo todos iguales con su uniforme. Para esa época se trabajaba bajo lo que se conoce como cama caliente: entraba uno a trabajar mientras el otro se acostada y así sucesivamente. En todo momento había alguien que trabajaba y otro que dormía. Las condiciones laborales eran muy duras, pero la cultura de trabajo que tenían los recién llegados también lo era.
Fueron años de esplendor para los frigoríficos y también para Berisso.
"En las calles siempre veías gente, y todos nos conocíamos con todos por más que no supiéramos los nombres", cuenta una vecina con un poco de nostalgía.
En los años ‘30, época de esplendor de Berisso, la calle Nueva York —la más cosmopolita de la Provincia de Buenos Aires — era recorrida por los quince mil obreros de los frigoríficos, centenares de marineros de los barcos que atracaban en el puerto y de estibadores. Los comerciantes atendían cientos de personas por día y todo el que se encontraba en la zona tenía trabajo asegurado. Nada de eso queda ahora. Sólo un bar, ya que el resto de los locales fueron cerrando con el tiempo. Fachadas descuidadas, sitios abandonados y veredas rotas parecen reemplazar las historias de miles de inmigrantes que le dieron vida a las calles de Berisso.
Hoy todo lo que rodea la zona de los ex frigoríficos se ve desolado. No quedan personas que caminen por las calles, ni tampoco los vecinos que solían sacar las sillas a la vereda para conversar con los que pasaban. Frente al frigorífico -actual espacio industrial- hoy sólo se observan las vías del tranvía que supo pasar por allí, restos de escombros y basura.
Para el año 1969 Armour dejó de operar y en 1983 Swift también concretó su cierre. El primero fue totalmente demolido en 1986, el otro sigue existiendo, descuidado pero en pie.
En las ex instalaciones del frigorífico Swift hoy funcionan diferentes fábricas de capitales privados. Hay allí desde trabajos de carpinterías hasta fábricas de textiles, de pintura y electrónica. Un lugar colmado de historia se transformó en el Polígono Industrial de Berisso.
No queda rastro alguno de que eso fue el frigorífico que dio trabajo a miles de inmigrantes, ni un cartel. Sólo el recuerdo de los vecinos, que llevar esas historias a flor de piel.




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